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Decisiones a la ligera, el caso de los cruceros turísticos

Norberto Vázquez

Le cuento esta breve historia para ponerlo en contexto amigo lector. Hace unos años, al Partido Verde se le ocurrió que los animales de circo deberían de prohibirse. Lo lograron, hicieron una ley y ocurrió esto: acabaron con la industria circense y los animales que decomisaron se murieron en zoológicos mal preparados para recibirlos. Son políticas públicas sacadas de la manga. Nunca las diseñan con expertos. Toman decisiones sin medir las consecuencias.

Así ocurre en este caso entrando en materia. Por ahí a un alto funcionario de la Secretaría de Hacienda que encabeza Rogelio Ramírez de la O, se le prendió el foco y les dijo a los diputados federales que habría que cobrar más a la industria de cruceros. Le cuento.

Diversas firmas de cruceros se han estado quejando ante la reciente aprobación en la Cámara de Diputados de México de la Ley Federal de Derecho que, en parte de su articulado, establece un cobro a los turistas que toquen sus puertos a modo de trámite migratorio, independiente que sea en tránsito.

Las denuncias que hacen es que de acuerdo con la Ley Federal de Derechos para 2025, el 67% de los recursos obtenidos por el Derecho de No Residente (DNR) serán destinados a la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena), sin garantizar inversiones directas en infraestructura turística o promoción del destino donde llegan los navíos. Claro que suena lógico, tú trabajas y recibes a los turistas, pero los beneficios van a otra área del gobierno.

Además en este caso las tarifas se están elevando demasiado en comparación del mercado internacional, por ejemplo 22 empresas navieras del segmento demandaron una reunión urgente con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, al respecto firmas como Royal Caribbean, Carnival, Disney, Celebrity, Princess y Regent Seven Seas consideraron que se trata de una grave amenaza para la industria al empezar a cobrar 860 pesos por persona (43 dólares) que representa 213% más que el promedio de países del Caribe.

En esta franja turística actualmente Jamaica cobra 20 dólares por crucerista que desciende en sus puertos; Cozumel cobra sus respectivos 28 dólares, pero si se aprueba el nuevo cobro de 43 dólares propuesto por el gobierno mexicano para 2025 a este segmento de turistas, el costo se elevará hasta los 70 dólares.

Para los especialistas con esta decisión de sacar dinero de donde sea para programas sociales, México quedará fuera de mercado al colocar 213% más caro el costo que en promedio se cobra en los puertos competidores. Y es que por muchos años los cruceristas que incluían a México en sus itinerarios gozaban de una exención al no pernoctar en el país o hacerlo por un periodo corto, por eso la medida adoptada por la cámara baja ha sido considerada como una medida sorpresiva sin diálogo previo y que está generando confusión e incertidumbre en el sector.

Cabe señalar que, de acuerdo con la Secretaría de Turismo, entre enero y septiembre de 2024 México recibió poco más 7 millones de cruceristas, la mayor parte en la isla de Cozumel frente a las costas de Quintana Roo que depende en su mayor parte económicamente de esta afluencia.

Sólo el año pasado Cozumel recibió 4.5 millones de personas trasladadas a bordo de cruceros que realizaban recorridos por varios países caribeños.

Los empresarios de Cozumel han mostrado su preocupación por el nuevo impuesto aprobado pues la tasa que entró en vigor este 1 de enero establece el cobro de los 860 pesos a cada crucerista que llegue, pero según el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de la isla esto amenaza con impactar de forma significativa en la economía de la isla, muy dependiente del turismo de cruceros.

Lo que se espera es que las compañías de cruceros podrían comenzar a cambiar sus rutas y decantarse por otros destinos del Caribe con unas condiciones más competitivas, los conocedores del nicho saben que estamos en un punto crítico al competir con destinos del Caribe que no imponen cargos adicionales y que podrían atraer a las navieras.

Esto podría afectar severamente a la economía local, que depende directamente de los cruceros en Cozumel.

Incluso es crucial que estos fondos se reinviertan en fortalecer la experiencia turística de Cozumel, de lo contrario estamos perdiendo una oportunidad para consolidar al cayo como un puerto de clase mundial al ser uno de los principales destinos de cruceros en el Caribe mexicano representando esta actividad un alto impacto económico con cerca de 742 millones de dólares anuales por lo que constituye una fuente vital de ingresos para miles de familias locales.

La realidad es que este cobro cayó por sorpresa a toda la industria de cruceros que siempre han mantenido estrecha comunicación con las autoridades mexicanas, pero esta medida fue tomada súbitamente sin siquiera analizar el impacto que tendrá en la industria de cruceros de todo el país la cual en 2023 captó más de 9 millones de crucerista a bordo de dos mil 743 barcos en todo el país.

El mensaje es claro para el gobierno: diseña bien tus medidas gubernamentales, consúltalas con expertos, ya vuélvete un gobierno profesional.