Paquete económico 2020 “privilegia la austeridad republicana”

Las políticas de esta administración condenaran un año más al estancamiento de la economía, pues el paquete económico 2020, no genera condiciones de crecimiento económico de corto plazo

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Ciudad de México.- El pasado fin de semana, el Gobierno Federal envió para su aprobación al Congreso, el Paquete Económico para el 2020.

En términos generales, el Paquete es razonable en cuanto a lo que esperan las agencias calificadoras y los mercados financieros, ya que mantiene la disciplina fiscal (superávit primario de +0.7% y deuda pública en 45.6%, ambas como porcentaje del PIB) y estabilidad macroeconómica.

A pesar de ello, existen algunos puntos críticos del Paquete a los que conviene darle seguimiento porque podrían desequilibrar los planes presupuestales del gobierno Los Ingresos Presupuestarios proyectados para 2020 (5.51 billones de pesos), serán 0.4% (real) superiores a los aprobados en 2019. En este sentido, destacan los ingresos tributarios con un crecimiento de 2.0%. El crecimiento está asociado a una expansión en la recaudación del IEPS de 13.7% (en especial el asociado a las gasolinas que incrementará un 25.0%), y el ISR que crecerá 1.7%.

Este es uno de los puntos más controversiales del Paquete. El crecimiento en ingresos tributarios se basa por un lado en una expectativa de expansión económica del PIB de México para 2020 de un rango entre 1.5%-2.5% (2.0% el punto medio), pronóstico superior al actual consenso de analistas que recopila mensualmente Banxico (1.4%). El riesgo de ello, es que como ocurrió este año, si las estimaciones de crecimiento fallan, las presiones sobre los requerimientos del sector público se intensificarán y se requerirán ajustes mayores a los rubros de gasto para evitar aumentar los niveles de deuda como porcentaje del PIB.

Por otro, este aumento en los ingresos tributarios también se supedita a los esfuerzos recaudatorios y las medidas de simplificación administrativa y combate a la evasión que serán implementadas por el SAT en 2020. En este sentido, sin duda el SAT cada año ha logrado eficientar los procesos para mejorar y simplificar el pago de impuestos. Y aunque existe mucho potencial de perfeccionamiento, se vuelve vulnerable este supuesto porque existe un riesgo de estancamiento en las acciones de mejora.

El gasto presupuestario total en 2020 será cercano a 6.1 billones de pesos, lo que representa un crecimiento de 0.8% respecto a 2019 (gasto programable +2.3%; no programable -2.8%).

Se mantiene el gasto destinado a sus principales programas sociales y en los proyectos emblemáticos de infraestructura de la Administración del Presidente López Obrador (Tren Maya, Corredor del Istmo de Tehuantepec, aeropuerto de Santa Lucía y refinería de Dos Bocas), aunque en estos últimos se redujo en 19.6 mmdp respecto a lo aprobado en 2019 (a 52.4 mil millones de pesos).

Un punto controversial en la estructura de gasto es que en aras de la austeridad se mantienen recortes significativos en algunas dependencias de importancia significativa para la actividad económica del país, que muy probablemente dificultarían su operación. En particular, destacan las reducciones en el presupuesto para la Secretaría de Turismo (-45%), Secretaría de Economía (-33%) y Secretaría de Comunicaciones y Transporte (-21%).

Además, difícilmente el gobierno federal podría aplicar acciones conocidas como políticas fiscales contra-cíclicas que le permitan reactivar la estancada economía que se ha registrado este año, sobre todo cuando el Paquete Económico contempla reducciones en la inversión física pública por -5.4% respecto a lo presupuestado en 2019.

Por su parte, las Entidades Federativas también tendrán dificultades ya que se contempla una baja de -0.5% en el Gasto federalizado (recursos que el Gobierno federal transfiere a las entidades federativas y municipios por medio de participaciones, aportaciones federales, subsidios y convenios), en particular las Participaciones Federales caerán -0.9%.

El presupuesto total de PEMEX se incrementa en 8.8% a 523.4 miles de millones de pesos.

De acuerdo a la Secretaría de Hacienda, los apoyos para la empresa petrolera en 2020 se estiman en 86,000 millones de pesos, que implica una capitalización por 46,000 millones de pesos y una disminución de su carga tributaria que representará una reducción de ingresos para la federación de 49,000 millones de pesos.

El tema de PEMEX es otro punto controversial. En primer lugar, las asignaciones directas a la petrolera (cerca de 4 mil millones de dólares) son recursos financieros muy por debajo de lo que las agencias calificadoras han comentado requiere la empresa (por lo menos 15 mmd). En segundo, la plataforma de producción petrolera hasta el mes de julio fue de 1.67 millones de barriles diarios (mbd). El Paquete afirma que cerraremos el año en 1.73mbd, y para 2020 el promedio diario será de 1.95 mbd. Es una meta muy ambiciosa, y aunque ya la conocíamos desde la publicación del Plan de Negocios de Pemex, luce complicada de lograrse, por lo que hay un riesgo alto de que se sobreestimen los ingresos petroleros para el 2020.

Lo más relevante será esperar los comentarios de las agencias calificadoras al respecto, porque para ellas Pemex es el talón de Aquiles de las finanzas públicas del país. Sin embargo, consideramos que las calificadoras se pronunciarán hasta el próximo año.

El paquete económico es austero y cumple con la expectativa de los mercados financieros, pero decepciona en la esperanza de ayudar a reactivar la economía mexicana.

Sin ser un Paquete Económico que disipe por completo las incertidumbres en torno al manejo de las finanzas públicas por la presente Administración, ha sido tomado de forma positiva por los mercados financieros, en particular el tipo de cambio. El peso mexicano prácticamente no se movió por este tema respecto al cierre del viernes pasado. Lo que es una realidad es que mientras los grandes fundamentos de las finanzas públicas se mantengan (meta del superávit primario y las expectativas de déficit y deuda pública), la volatilidad para la moneda mexicana no se intensificará y seguirá concentrada a temas externos, como lo son la guerra comercial entre EUA y China, así como el Brexit.