EE.UU. vs Unión Europea. 2.0: ¿una amenaza fantasma?

Las ventas al mercado estadounidense representan aproximadamente 0.3% del PIB de la UE

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Por Mabrouk Chetouane, NIM Solutions

Ciudad de México.- Al inicio de 2026, un impulso expansionista de corte territorial hacia Groenlandia se instauró como la última moda de la administración Trump, ya bajo una lógica transaccional, ya de confrontación. La presidencia estadounidense está cuestionando la soberanía danesa sobre este territorio de 56,000 habitantes y un PIB de 3 mil millones de dólares, aunque su motivación es, por decir lo menos, difusas: seguridad, acceso a recursos naturales o nuevas rutas marítimas.

Algunos países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte han expresado un firme respaldo a la soberanía de Dinamarca, enviando fuerzas expedicionarias y provocando la molestia del presidente de Estados Unidos, quien anunció su intención de imponer aranceles adicionales de 10% a los bienes provenientes de Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Noruega, Países Bajos, Suecia y Reino Unido a partir del 1 de febrero, para luego arrepentirse durante el foro de Davos. Este arancel se elevaría a 25% en junio si no se llega a un pacto sobre la compra del territorio. Como respuesta, la Unión Europea podría impugnar su acuerdo comercial con Estados Unidos e invocar el instrumento anti-coerción adoptado en 2023. Si bien la administración estadounidense parece buscar explotar las divisiones internas de la UE aplicando aranceles solo a países específicos, los cálculos a continuación asumen que dichos aranceles adicionales afectarían a toda la Unión Europea. Por ejemplo, un bien alemán que transite por Irlanda o Bélgica podría, en teoría, quedar sujeto a la tasa irlandesa o belga en lugar de la alemana, lo que volvería inocua la amenaza.

Impacto nominal de los aranceles recíprocos en la economía de Estados Unidos

De acuerdo con datos aduanales de Estados Unidos, los aranceles de 15% impuestos a las importaciones europeas bajo el acuerdo UE–EEUU de julio de 2025 actualmente equivalen a solo 6.9%. La tasa arancelaria efectiva promedio aplicada a las importaciones provenientes del resto del mundo es de 10.4%, vs a una tasa anunciada de casi 19%.

Entre enero y octubre —el periodo más reciente con información disponible— las importaciones totales de bienes manufacturados crecieron 6.5%, hasta alcanzar 2.9 billones de dólares, cifra equivalente a poco menos de 10% del PIB estadounidense. En ese mismo lapso, las importaciones provenientes de la Unión Europea aumentaron 7.4%, a 539 mil millones de dólares, o 15% del valor total de bienes importados.

Añadir 10% en aranceles adicionales implicaría un incremento aparente de 1.5 puntos porcentuales, llevando la tasa arancelaria a alrededor de 20.5%, sin considerar exenciones sectoriales ni tratamientos específicos por empresa. El impacto sobre la inflación volvería a ser limitado, dada la repercusión del traslado arancelario al consumidor final observada hasta ahora, compensada por una desaceleración de la inflación en servicios y en los precios de la energía. Además, Trump enfrenta un reto político interno relevante en 2026 con las elecciones intermedias, por lo que no puede permitirse intensificar las presiones inflacionarias domésticas ante los problemas de asequibilidad o affordability.

Impacto de los aranceles en la economía europea

Entre enero y noviembre de 2025, la Unión Europea exportó bienes por 2.5 billones de euros al resto del mundo, y Estados Unidos concentró casi 20% de esas exportaciones. Las ventas al mercado estadounidense representan aproximadamente 0.3% del PIB de la UE. Bajo el supuesto conservador de una relación lineal entre aranceles y crecimiento, el impacto al crecimiento sería de -0.1 por cada 3%, es decir, -0.3 puntos porcentuales. Sin embargo, todo indica que el coeficiente es inferior a 0.05, lo que implicaría un impacto cercano a -0.15 puntos porcentuales.

Lo distintivo de este nuevo connato de tensión comercial es la aparente disposición de la Unión Europea a elevar barreras arancelarias a las importaciones provenientes de Estados Unidos en segmentos que suman 93 mil millones de euros, principalmente alimentos y aeronáutica. También se planteó la posibilidad de activar medidas contrarias focalizadas, incluyendo instrumentos que permiten restricciones al comercio de bienes y servicios, límites de acceso a programas públicos y a mercados financieros. Desde que inició el año, la UE ha importado 207 mil millones de euros en servicios y 290 mil millones de euros en bienes estadounidenses, lo que implica que la amenaza arancelaria afectaría a menos del 20% de las importaciones desde Estados Unidos. Este país representa solo 20% del total de importaciones de la UE. Además, aún no existe el cálculo final de la tasa, por lo que el impacto potencial se limitaría a un 4% del total de importaciones europeas. Así, aunque se implementaran aranceles, su efecto sobre la inflación sería marginal, en un entorno de desinflación impulsado por los mismos factores (servicios y energía).

La activación de un instrumento anti coercitivo llevaría varios meses, dado que requiere una investigación de cuatro meses por parte de la Comisión, entre ocho y diez semanas para la votación —55% de los países, que representen 65% de la población de la Unión— y seis meses adicionales para su traducción en normas internas.

Las tensiones geopolíticas y el uso del arancel como herramienta en 2026

Consideramos que la incertidumbre aparente en torno al regreso de una guerra arancelaria en 2026 tenderá a disiparse, como ocurrió en 2025, dado que el impacto económico para ambas regiones es marginal. No obstante, el sentimiento de los inversionistas podría deteriorarse ante una estrategia de Trump para asegurar una mayoría parlamentaria en 2026. La Suprema Corte sigue siendo un contrapeso de la administración Trump y es altamente probable que sus resoluciones moderen las amenazas arancelarias, al exigir una mayor participación de ambas cámaras del Congreso en su instrumentación.