Familias priorizan gastos

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Inflación merma bienestar

Ajustes para mantenerse a flote

Economía incierta, cambio de prioridades

“Huachicol de la vivienda”

Infonavit y Fovissste, de financieras a constructoras

Agustín Vargas *

Hace unos días se dio a conocer una encuesta que revela la complicada situación que enfrenta en estos momentos más del 50% de la población por la presión inflacionaria y el aumento en el costo de la vida en México. El fenómeno inflacionario está redefiniendo las finanzas personales en el bolsillo de los mexicanos.

De acuerdo con la encuesta “Expectativas vs realidad: evaluación 1er trimestre 2026”, elaborada por Research Land, la agencia de investigación de mercados de Grupo UPAX, durante el primer trimestre de este año, el 52% de los mexicanos aseguró que su realidad fue más complicada de lo que anticipaba,

En contraste, 20% señaló que la situación fue distinta, pero no necesariamente peor; otro 20% indicó que superó algunas expectativas, aunque no en todo, y sólo 8% afirmó que el periodo se alineó con lo que imaginaba.

¿Cómo es que las personas manejaron su dinero en estos primeros meses? El 45% declaró que tuvo que priorizar gastos básicos por encima de cualquier otro plan, mientras que el 25% señaló que ha hecho ajustes constantes para mantenerse a flote. En tanto, el 16% ha logrado cierto control pero con sacrificios y el 14% mantiene un equilibrio financiero, aunque lo describe como frágil.

La investigación de Research Land destaca que este comportamiento ocurre en un entorno de inflación persistente. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en marzo de 2026 la inflación anual se ubicó en 4.59%, impulsada por un incremento mensual de 0.86% en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). Para la primera quincena de abril, la inflación ya se ubicaba en 4.53%.

“El alza en los precios no es un fenómeno abstracto, se traduce en decisiones cotidianas como recortar gastos en alimentos, salud, entretenimiento, no ahorrar, y, mucho menos, comprar algún seguro. Lo que vemos en la encuesta es una reacción racional que, cuando la inflación presiona el bolsillo, las prioridades cambian”, señala el documento.

Cambio de prioridades

La encuesta reveló también que el 58% de las personas atribuyó el incumplimiento de sus metas a factores externos como la economía, el trabajo o el entorno; 23% a cambios en sus prioridades personales; 10% aseveró que fue por falta de constancia o disciplina; mientras que 9% reconoció expectativas poco realistas desde el inicio.

Al profundizar en los factores externos, el 51% identificó el costo de vida y la inflación como el principal obstáculo, el 18% a las condiciones del mercado laboral, el 16% a la inseguridad del país y un 15% lo atribuyó a sus decisiones personales más que el entorno.

El contexto macroeconómico refuerza esta percepción. El Banco de México redujo su tasa de referencia en 25 puntos base para ubicarla en 6.75% en marzo de 2026; sin embargo, ha advertido que persisten riesgos al alza para la inflación y que su convergencia hacia el objetivo de 3% tomará tiempo.

“Una menor tasa puede aliviar el costo del crédito, pero hoy pesan más los precios de la canasta básica. Cuando casi la mitad de la población prioriza gastos esenciales, el efecto de la política monetaria es limitado y desigual”. Y agrega:

“Estamos viendo una recalibración de expectativas. Las metas financieras ya no se definen por aspiración, sino por viabilidad en un entorno económico incierto. Replantear metas no es renunciar, sino diseñar una ruta que permita mantenerse dentro del camino, aun cuando las condiciones empeoren temporalmente”.

“Huachicol de la vivienda”

En medio de acusaciones, reclamos, insultos y connatos de pleitos, el pasado 21 de abril los senadores de Morena y sus aliados del  Partido Verde y del  Trabajo, aprobaron el Senado de la República aprobaron la reforma impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum que modifica la Ley de Vivienda y autoriza con ello al Gobierno Federal a disponer de 286 mil millones de pesos del fondo de los trabajadores para construir, adquirir y rehabilitar viviendas en todo el país.

La reforma, aprobada con 75 votos a favor de Morena y sus aliados y 36 en contra emitidos por los legisladores del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, trata en esencia de permitir al Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) y al Fondo de Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Fovissste) adquirir predios y construir casas-habitación para venta o renta.

La modificación del Artículo 56 de la Ley de Vivienda amplía las facultades de organismos como el Fovissste e Infonavit. Hasta ahora, estas instituciones sólo podían otorgar créditos individuales; con la nueva norma, podrán también construir, arrendar, rehabilitar y urbanizar terrenos directamente, utilizando los recursos acumulados en los fondos de los trabajadores.

La condición establecida en la ley es que cada operación deberá contar con la autorización previa del órgano de gobierno del organismo correspondiente y enmarcarse dentro de los programas oficiales de vivienda.

El gobierno presentó esto como la vía para resolver un déficit habitacional que, según cifras mencionadas en el debate, supera ocho millones de viviendas. Sin embargo, para la oposición se trata de un “huachicol de la vivienda”, pues advirtieron que la reforma abre la puerta a un uso discrecional del ahorro de los trabajadores sin garantías reales de recuperación.

El debate fue intenso y nos hizo recordar aquellas sesiones en la Cámara de Diputados entre los años 1998 y 1999 cuando se discutía el rescate de la banca y la sustitución del Fobaproa por el IPAB, porque en medio de todo esto se debatía sobre el futuro y destino del ahorro de los mexicanos. Lea usted algunos de los argumentos de la oposición y verá algunas similitudes con lo planteado en aquellos años de finales del siglo XX.

La senadora Alejandra Barrales (MC) señaló que no obstante, la reforma se presenta como una solución para el problema de vivienda de los empleados, lo que realmente hace es habilitar al gobierno para disponer de fondos que no le pertenecen.

“Bajo el discurso de derecho ponen en riesgo la legalidad, la transparencia y sobre todo el patrimonio de millones de trabajadores de este país”, advirtió Francisco Ramírez Acuña (PAN), quien enfatizó en que el dictamen otorga facultades amplísimas al Infonavit y al Fovissste para usar el dinero de sus fondos sin que haya candados suficientes y con disposiciones ambiguas que no garantizan plenamente su protección. Además, se les deja de ver como instituciones financieras para convertirlos en desarrolladores inmobiliarios del Estado.

Para el PAN, el problema también es que la reforma no inyecta recursos nuevos al sistema, simplemente redirige los ahorros existentes de los trabajadores hacia proyectos que el gobierno define y controla.

La senadora priísta Mely Romero Celis fue más directa: calificó la medida de “huachicol de la vivienda” y acuso que se entregarán “las llaves de los ahorros de los trabajadores” para que ese dinero fluya hacia una constructora estatal opaca.

Lo que sí quedó claro, al menos expresado por los senadores de oposición, es que el ahorro de los trabajadores no es un recurso gubernamental, no es parte del presupuesto federal, por tanto no pueden utilizarlo a su libre albedrío. “Eso no se puede utilizar para financiar ocurrencias”, como bien dijo Mely Romero.

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*Periodista, director de la Revista Hábitat Mx

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