En un entorno de desaceleración, la banca permanece sólida: BBVA México

De acuerdo con el análisis, los adecuados niveles de capitalización y liquidez han permitido al sector financiero afrontar con resiliencia los retos derivados del menor dinamismo económico

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Ciudad de México.- BBVA México presentó su Informe ‘Situación Banca’, elaborado por el área de BBVA Research México, en el que destacó que la banca mexicana se mantiene sólida pese al entorno de desaceleración económica y la incertidumbre comercial.

De acuerdo con el análisis, los adecuados niveles de capitalización y liquidez han permitido al sector financiero afrontar con resiliencia los retos derivados del menor dinamismo económico, manteniendo estabilidad y capacidad de respuesta ante un contexto global complejo.

El estudio detalla que durante los últimos meses de 2025 y, particularmente, durante el primer trimestre de 2026, las cifras de intermediación bancaria registraron una desaceleración consistente con el entorno de debilidad económica. La desaceleración en la creación del empleo formal y el ciclo de recortes de la tasa de interés se han reflejado en una reducción en los flujos de financiamiento internos de la economía, particularmente los de naturaleza monetaria, a niveles no observados desde 2022.

De hecho, la captación bancaria tradicional (vista+plazo) creció a una tasa anual descontando la inflación de 3.7 en 2025 y de 3.4% durante el 1T26, este último su menor nivel desde 2022, ante una desaceleración de la captación de depósitos a la vista y a plazo.

Si bien los flujos de ahorro externo se recuperaron en 2025, su nivel apenas alcanza una tercera parte del promedio observado durante la última década, influido por un menor ritmo de acumulación de bonos gubernamentales por parte de no residentes ante los retos que los riesgos geopolíticos imponen a los rendimientos ajustados por riesgo.

Ante este menor ritmo de generación de financiamiento, el ahorro para el retiro se consolidó como la fuente interna de mayor dinamismo. El incremento en las entradas netas de recursos, como resultado del alza paulatina de las aportaciones patronales establecido en la reforma de 2021, ha permitido que este ahorro supere el 22% del PIB y represente el 20% de todos los activos financieros internos de la economía. De hecho, el flujo de financiamiento de fuentes no monetarias (3.1 puntos porcentuales del PIB), al que pertenece el ahorro para el retiro, representó durante 2025 la mayor proporción del total del financiamiento interno desde 2019.

Ahora bien, el Informe ‘Situación Banca’ señala que del lado del uso de recursos financieros también se han resentido los efectos de la debilidad económica, si bien se han mantenido los patrones a su interior. Como ha ocurrido de manera marcada desde 2021, el sector público sigue siendo el principal usuario de los recursos de financiamiento de la economía (56% en 2025) apoyado por la relevante tenencia de valores gubernamentales por parte de las administradoras de fondos para el retiro.

Como segundo usuario de los recursos financieros en 2025 se ubicaron los hogares que en 2025 redujeron ligeramente su uso en 0.2 puntos porcentuales (pp) del PIB. Esta reducción se tradujo en una menor tasa de crecimiento real del crédito al consumo, alrededor del 8.0% al cierre de 2025 y de 7.1% en marzo de 2026, la cual estuvo influida por el menor dinamismo del empleo formal y los salarios. Al interior del crédito al consumo, el destinado para bienes de consumo duradero y vía tarjetas fueron los que más contribuyeron al crecimiento del segmento con entre el 65 y 70% del mismo para el cierre de 2025 y del 1T2026.

A nivel regional destaca que la distribución del saldo de crédito al consumo, los saldos promedio otorgados e incluso su dinamismo en 2025 coinciden, en general, con la distribución del empleo formal privado en el país. Esto refleja la relevancia de la creación de empleos formales para la provisión de recursos financieros a los hogares.

En lo que respecta al crédito a la vivienda, el estudio precisa que este registró una desaceleración de su crecimiento de niveles ligeramente superiores al 3.0% a inicios de 2025 a un mínimo histórico de 0.4% en marzo de 2026 con cifras anuales y descontando la inflación. Esto puede atribuirse al efecto rezagado de la significativa desaceleración en la creación del empleo formal que tocó su mayor magnitud a mediados de 2025.

Aun considerando la desaceleración del crédito al consumo y a la vivienda en los últimos meses, los hogares han mantenido un uso de recursos financieros superior al observado en la década pasada durante los últimos cinco años consecutivos.

Al final de la lista de usuarios de los recursos financieros en 2025 se ubicaron nuevamente las empresas. La prolongada caída de la inversión, influida por la incertidumbre en materia de estado de derecho y comercial, se ha traducido en que las empresas mantengan un rezago en el uso de recursos financieros de la economía respecto a la última década, de en promedio 0.7 pp del PIB, durante los últimos cinco años.

En particular, durante el primer trimestre de 2026 el crédito otorgado por la banca a las empresas creció a una tasa de 2.6% anual, descontando la inflación y el efecto contable adverso de la apreciación cambiaria. Esta cifra es la de menor magnitud, en promedio, al menos desde 2023. Los sectores de servicios y comercio destacaron al interior ante la debilidad de la manufactura y la construcción.

En suma, el Informe ‘Situación Banca’ advierte que el sistema financiero continúa haciendo frente al complejo entorno económico apoyado cada vez más en el ahorro para el retiro y dedicando una elevada proporción de los recursos financieros al sector público y, paulatinamente, una mayor proporción a las empresas. No obstante, el uso de recursos de estas últimas dista considerablemente de lo observado durante la década previa.

Hasta el momento, la intermediación bancaria ha mantenido una dinámica favorable, dada la magnitud de la desaceleración económica. No obstante, el estudio hace énfasis en que es indispensable que la creación de empleos formales se recupere para evitar que la provisión de crédito a hogares y empresas pueda verse reducida adicionalmente.