Nueva York.- El auge de la inteligencia artificial (IA) y el riesgo de una corrección se perfilan como importantes riesgos crediticios para el mundo, según la agencia de calificación Fitch, lo que se suma a la creciente preocupación de que las vertiginosas valoraciones del sector tecnológico y el gasto sin precedentes en IA puedan estar adelantándose a unos rendimientos futuros inciertos.
En su informe «Global Risk Outlook» del tercer trimestre de 2026, Fitch dijo que el panorama crediticio sigue estando dominado por dos riesgos a corto plazo: la creciente vulnerabilidad ante una corrección del mercado relacionada con la IA y la continua incertidumbre vinculada al conflicto entre Estados Unidos e Irán.
La agencia de calificación se hace eco de recientes advertencias de los organismos reguladores mundiales de que el auge de la IA se ha entrelazado cada vez más con el crecimiento económico y con los mercados de capitales, especialmente en Estados Unidos, lo que aumenta el riesgo de una venta masiva de acciones de gran envergadura.
«La magnitud de la inversión en IA es tal que la exposición de la economía y del mercado de capitales en general a una corrección de este tipo es significativa», señaló Fitch.
La advertencia, la más contundente hasta la fecha por parte de una gran agencia de calificación, se conoció mientras las acciones asiáticas vinculadas a la IA volvieron a desplomarse este martes, por preocupación sobre quién está financiando el auge del gasto y los indicios de una creciente competencia de China.
El informe de Fitch destacó que la relación precio-beneficio ajustada cíclicamente del S&P 500 de Estados Unidos ha subido a niveles cercanos a los observados durante el boom de las puntocom de finales de la década de 1990, mientras que la emisión de bonos corporativos estadounidenses se disparó un 26% en el primer semestre de 2026, impulsada en gran medida por la captación para la IA.
Amazon, Alphabet, Nvidia, Meta, Oracle y SpaceX emitieron conjuntamente 182,000 millones de dólares en bonos con calificación de inversión, mientras que se prevé que el gasto de capital de Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft se dispare más de un 75% este año hasta alcanzar los 700,000 millones de dólares, según Fitch.
La agencia estimó que el auge de la inversión en tecnologías de la información contribuyó directamente con 1,4 puntos porcentuales al crecimiento del PIB estadounidense en el primer trimestre, mientras que el aumento de las cotizaciones bursátiles también ha ayudado a sostener el gasto de los hogares a través del efecto riqueza.
Sin embargo, la incertidumbre sobre los futuros ingresos por IA, la regulación, la competencia y las perturbaciones en el mercado laboral podría desencadenar una corrección del mercado potencialmente significativa y larga, con implicaciones macroeconómicas generalizadas.
«El grado en que los mercados de capitales y las economías se han entrelazado con la IA ha creado una vulnerabilidad para el crédito», señaló Fitch.
El riesgo geopolítico sigue siendo la otra gran preocupación, especialmente tras la reanudación de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán en las últimas semanas y un nuevo cierre del estrecho de Ormuz.
Fitch prevé que el crecimiento mundial se ralentice al 2.4% en 2026 y pronostica que la inflación en Estados Unidos cerrará el año en el 3.7%, lo que refleja el impacto del aumento de los precios de la energía.
Asimismo, señaló que un fenómeno meteorológico de El Niño de gran intensidad supone un riesgo crediticio emergente, dada la probabilidad de que haya sequías, inundaciones y tormentas severas.
La agencia de calificación advirtió de que el fenómeno podría agravar las presiones inflacionistas vinculadas al conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Los países altamente endeudados y con calificación «basura» serían especialmente vulnerables, añadió, ya que las subidas de los precios de los alimentos podrían complicar la política monetaria, aumentar los costos de las subvenciones y ejercer una mayor presión sobre las finanzas públicas.
En América Latina, donde los fertilizantes y el diésel representan entre el 50% y el 70% de los costos de los insumos agrícolas y alrededor del 30% de los suministros de fertilizantes proceden de Oriente Medio, el aumento de los costos y la disminución de las cosechas podrían reducir los márgenes de la industria agroalimentaria y afectar a los sectores del transporte, incluidos los puertos, los ferrocarriles y las autopistas de peaje, señaló Fitch.




























