Acciones de Porsche caen 7% por retraso en lanzamiento de sus modelos eléctricos

Porsche ahora prevé que su margen de beneficio en 2025 no supere el 2%, por debajo del rango estimado previamente entre el 5% y el 7%

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Stuttgart.- Este lunes, los inversores “castigaron” a la marca alemana de coches deportivos Porsche, esto luego de que la empresa —atrapada entre sus icónicos consumidores de gasolina y la transición hacia los vehículos eléctricos— advirtiera que sus ganancias de este año se verían afectadas por retrasos en el lanzamiento de sus modelos eléctricos.

Las acciones de Porsche cayeron más del 7% este lunes, luego de que la compañía anunciara un ajuste en el calendario de lanzamientos de vehículos eléctricos y redujera su proyección de margen de ganancias el viernes, debido a una demanda más débil, la presión en el mercado clave de China y los aranceles más altos en Estados Unidos.

Los problemas del fabricante reflejan un desafío más amplio en la industria, ya que sus pares europeos intentan navegar la transición global hacia los eléctricos mientras enfrentan guerras de precios y la desaceleración económica en China, factores que golpean con mayor fuerza a las marcas de alta gama como Porsche.

La empresa matriz, Volkswagen —el mayor fabricante de automóviles de Europa—, anunció que la renovación de productos supondrá un impacto de 5 mil 100 millones de euros (6 mil millones de dólares), lo que retrasará el lanzamiento de algunos modelos eléctricos en favor de híbridos y vehículos de combustión. Estos aplazamientos reducirán drásticamente el beneficio operativo de Porsche en hasta mil 800 millones de euros este año.

Las acciones de Volkswagen también cayeron un 7.5%, en camino a su mayor descenso desde 2023.

Porsche ahora prevé que su margen de beneficio en 2025 no supere el 2%, por debajo del rango estimado previamente entre el 5% y el 7%.

Algunos analistas consideraron que el recorte de las previsiones era inevitable, dada la presión sobre la compañía para prolongar la vida útil de sus motores de combustión ante la débil demanda de eléctricos.

En la Unión Europea, la prohibición de vender nuevos automóviles con motor de combustión a partir de 2035 ha generado un aumento en las ventas actuales de este tipo de vehículos, aunque los ejecutivos del sector han instado a Bruselas a flexibilizar ese objetivo, argumentando que ya no es factible.

Porsche señaló que espera que la realineación tenga un impacto positivo en el mediano y largo plazo, apuntando a un retorno operativo sobre las ventas de entre 10% y 15% en ese horizonte, tras haber alcanzado el 18% en 2023 y el 14% en 2024. Cuando salió a bolsa hace tres años, la compañía aspiraba a una rentabilidad superior al 20% a largo plazo.

Desde entonces, las acciones de Porsche han perdido casi la mitad de su valor, y analistas de Bernstein destacan que los miles de millones de euros invertidos en electrificación no han dado lugar a un competidor sólido frente a actores de referencia como Tesla.

“Se necesitará tiempo y capital para reestructurar el programa de productos y ofrecer la flexibilidad y las opciones de propulsión que demandan sus clientes”, señaló Bernstein en una nota a los inversores.

Volkswagen, propietaria del 75.4% de Porsche, redujo su previsión de margen de beneficio al 2%-3%, desde el 4%-5% anterior.

Los analistas de Jefferies apuntaron que esta revisión de perspectivas —la tercera en lo que va del año— podría ser la última, aunque advirtieron que podría traer consigo retos para el ciclo de productos y la marca.

Dado que gran parte del gasto de mil 800 millones de euros de Porsche probablemente se concentrará en el tercer trimestre, los analistas prevén una pérdida en la segunda mitad del año.

Un operador bursátil local calificó la decisión estratégica de “inevitable” y advirtió que la compañía se había vuelto excesivamente dependiente de los vehículos eléctricos.

“Corregir el error de haber confiado demasiado en los eléctricos llevará tiempo”, comentó el operador bajo condición de anonimato.

Los problemas en Porsche y Volkswagen han reavivado las demandas de accionistas y sindicatos para que Oliver Blume ponga fin a su doble rol como CEO de ambas compañías.