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¿Quién le pidió a Jorge Amílcar Olán esconderse?

Norberto Vázquez

En los círculos periodísticos de alto nivel suenan fuerte dos rumores que son casi irrefutables. Los dos avisos salieron de las meras esferas de primer nivel del Gobierno Federal. Uno, de que estaba en Suiza escondido, y el otro, de que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) le detectó cuentas irregulares en paraísos fiscales. Ni que refutar, acostumbrado a ver los golpes políticos, no es difícil saber de dónde vino el leñazo. Esta es información de Estado. No hay más. La filtraron.

Las pistas y la estela de errores las ha dejado él sólo. En menos de 10 años se dedicaba a la compraventa de materiales de construcción, azulejos y piezas sanitarias. También al comercio informal de relojes usados comprados en Suiza.

Con la llegada de López Obrador al gobierno, expandió drásticamente sus operaciones y fundó o se vinculó con diversas empresas que ganaron miles de millones de pesos en adjudicaciones federales y estatales, abarcando variados rubros y sectores de los que no sabía nada como empresario.

Por ejemplo, el suministro de medicamentos e insumos médicos. A través de la empresa Romedic, obtuvo contratos masivos (superiores a los 490 millones de pesos) con gobiernos estatales afiliados a Morena (como Quintana Roo y Tabasco) y con el desaparecido INSABI, aun cuando la Cofepris llegó a emitir alertas sobre dicha distribuidora.

Infraestructura ferroviaria (balasto). Se convirtió en el principal proveedor de balasto (la piedra que sujeta las vías) para las grandes obras insignia de la administración, incluyendo el Tren Maya y el Tren Interoceánico, lo que le generó ganancias estimadas en más de 250 millones de pesos.

Sector energético y bienes raíces. Se le ha ligado a contratos en la refinería de Dos Bocas, la comercialización de terrenos de alto valor, el arrendamiento de inmuebles a dependencias oficiales e incluso con empresas del sector hidrocarburos como Portacelis Gas and Oi.

Por todo ello, Jorge Amílcar Olán Aparicio se esconde del escrutinio público, investigaciones periodísticas y presuntos adeudos fiscales que lo vinculan con redes de corrupción durante el sexenio pasado.

Recientemente, el empresario tabasqueño fue localizado por un equipo de reporteros en Lugano, Suiza. Tras ser encarado por los periodistas, abandonó su residencia de lujo en esa ciudad con rumbo desconocido.

Olán Aparicio es señalado por investigaciones periodísticas como el principal operador financiero y prestanombres de Andrés Manuel «Andy» López Beltrán y Gonzalo «Bobby» López Beltrán, hijos del expresidente de México.

Se le acusa de beneficiarse con contratos irregulares de obra pública de gran escala gracias a que es amigo de los juniors de López Obrador. Reportes periodísticos destacan que está bajo la lupa por un adeudo fiscal superior a los 300 millones de pesos en México y el rastreo de una transferencia sospechosa por 3 mil millones de pesos enviada desde Tabasco hacia cuentas en Suiza.

Aunque existen versiones encontradas sobre si la Fiscalía General de la República (FGR) cuenta formalmente con una orden de aprehensión en su contra por delincuencia organizada, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha manifestado públicamente que se abrirá una carpeta de investigación formal siempre y cuando se presenten las pruebas y evidencias correspondientes ante la fiscalía.

Más allá de una persecución penal vigente, Olán Aparicio huye principalmente de la exposición pública e inexplicable de su fortuna.

Una filtración a Latinus, reveló que la UIF investiga al empresario Jorge Amílcar Olán y le habría detectado una cuenta bancaria en Suiza con 72 millones de euros, equivalentes a unos mil 433 millones de pesos. Los recursos serían parte de las ganancias obtenidas por Olán a través de contratos gubernamentales.

El caso Olán es muy raro. ¿Qué empresario que se dice transparente está prófugo por voluntad propia? Los análisis apuntan a que el tabasqueño les teme a sus enemigos…pero también a sus amigos. Sabe mucho. ¿A quiénes les repartió comisiones de todo lo que le cobró al gobierno sin saber nada de negocios? ¿Por qué era favorecido en las licitaciones? ¿Quién le recomendó que se fuera del país? ¿Qué le sabe Estados Unidos?

Bueno, no hay que preocuparnos. Al fin de cuentas, en este país, ya no hay corrupción, y si la hay, tendría el visto bueno del Presidente de la República (o de sus hijos). Dos reflexiones que dijo de forma muy clara el último expresidente.