Bangkok.- La directora del FMI hizo un llamamiento el viernes a los líderes mundiales para que cooperen frente a los múltiples riesgos económicos, entre los que se incluyen los rápidos avances de la inteligencia artificial (IA) y una larga guerra en Oriente Medio, mientras Washington celebró lo que considera un impulso económico liderado por Estados Unidos.
Las visiones contrapuestas se percibieron en las reuniones anuales de este año del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en Bangkok, donde responsables financieros y banqueros centrales de todo el mundo hacían un balance de una economía mundial sacudida por la alta inflación y el aumento de las tasas de interés, que han frenado el crecimiento y agravado la desigualdad.
El FMI elevó ligeramente el martes su previsión de crecimiento mundial al 3,1% para 2026, que es mucho menor al promedio histórico, y apuntó a importantes riesgos para el crecimiento y la estabilidad financiera derivados de un posible fin del auge de la inversión en IA, los crecientes niveles de deuda y el conflicto en curso en Oriente Medio.
De no ser por la guerra liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, que desencadenó una crisis energética mundial de grandes proporciones, el FMI ha dicho que la IA habría impulsado un crecimiento mucho más sólido.
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, señaló el viernes que la vertiginosa velocidad del cambio tecnológico se sumaba a la larga lista de retos, entre los que se incluyen las perturbaciones del sistema comercial mundial, los altos precios de los alimentos y la energía y las largas guerras, todo lo cual amenazaba con ampliar la brecha entre las economías avanzadas y los países más pobres del mundo.
Los mercados de bonos estaban percibiendo claramente los riesgos, ya que los rendimientos de la deuda soberana a 10 años de Estados Unidos, Alemania y Japón están en sus niveles más altos en décadas, señaló.
“Lo que se necesita ahora es una cooperación internacional urgente y práctica”, dijo Georgieva, la primera directora del FMI procedente de una economía de mercado emergente, en una sesión plenaria celebrada el viernes.
En una mesa redonda posterior, comentó que había pasado noches en vela preocupándose por cómo regular la inteligencia artificial y garantizar que los países más pobres no se queden atrás ante su desarrollo vertiginoso.
La subsecretaria del Tesoro de Estados Unidos, Erin Browne, en una conversación telefónica con periodistas, rebatió esas advertencias y destacó los máximos históricos del mercado bursátil estadounidense, la sólida producción económica de su país y las mejoras en la economía japonesa.
“El FMI debe adoptar un enfoque más equilibrado a la hora de evaluar las perspectivas económicas mundiales”, dijo. “La economía mundial ha demostrado una gran resiliencia, y el sólido crecimiento de Estados Unidos ha contribuido a respaldar una mayor estabilidad económica y financiera”.
Browne señaló que el Fondo debería prestar la misma atención a “las oportunidades de impulsos económicos positivos, en particular los impulsados por la innovación y la superinteligencia estadounidenses, la abundancia energética y las reformas que mejoran la productividad”.
Las políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en materia de fiscalidad, comercio, energía y desregulación estaban allanando el camino para una mayor inversión, una mayor productividad y un crecimiento económico duradero, agregó.































