Bruselas.- La Comisión Europea (CE) replicó este jueves a Estados Unidos que Europa no es el origen del problema de exceso de capacidad productiva en el sector manufacturero, asunto por el que Washington ha abierto una investigación contra la Unión Europea (UE), México y China, y pidió cooperación.
“La Unión Europea comparte la preocupación de Estados Unidos por el exceso de capacidad estructural en la economía mundial. Sin embargo, las fuentes de dicho exceso de capacidad están bien identificadas y no se encuentran en Europa”, indicó el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, durante la rueda de prensa diaria de la CE.
El portavoz explicó que la Comisión Europea ha sido notificada por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sobre la decisión de iniciar investigaciones en virtud del artículo 301 sobre el exceso de capacidad estructural en los sectores manufactureros, lo que incluye una investigación sobre las políticas y prácticas de la UE y sus Estados miembros, entre otros países.
«La UE es una economía impulsada por el mercado, con mercados abiertos y políticas transparentes, por lo que no se considera contribuyente al exceso de capacidad estructural, sino más bien un socio en la lucha contra las distorsiones mundiales», señaló Gill.
El portavoz aseguró que la mejor manera de abordar estos retos es “mediante la cooperación entre socios”, como asegura que reflejaron la UE y Estados Unidos en su declaración conjunta sobre comercio del pasado verano.
“Solo podemos reiterar nuestra expectativa de que Estados Unidos respete plenamente los compromisos reflejados en la declaración conjunta UE-Estados Unidos”, dijo.
Gill aseguró que Bruselas no ha recibido “ninguna indicación de que la administración estadounidense tenga intención de apartarse de esos compromisos”.
Por lo tanto, subrayó que pedirán más aclaraciones a Estados Unidos sobre cómo la apertura de esta investigación en virtud del artículo 301 interactuaría con el marco acordado en la declaración conjunta, centrado en evitar una escalada de aranceles entre las dos partes.
“La Comisión respondería con firmeza y de manera proporcionada a cualquier incumplimiento de los compromisos de la declaración conjunta”, enfatizó.
Aseguró que la Comisión examinará detenidamente los detalles de la investigación, y garantizó que la UE sigue dispuesta a «colaborar de manera constructiva con Estados Unidos”.
“La Comisión seguirá velando por que se protejan plenamente los intereses de la Unión Europea”, concluyó.
Según el gobierno estadounidense, en varios sectores industriales muchos países producen más de lo que pueden absorber sus propios mercados, lo que genera excedentes que se exportan a otros países.
Washington sostiene que esta sobreproducción puede desplazar la manufactura nacional o impedir nuevas inversiones en el sector.
El proceso contempla consultas con los gobiernos involucrados, la recepción de comentarios públicos a partir del 17 de marzo y una audiencia prevista para el 5 de mayo antes de que se determinen posibles medidas comerciales.
Si las autoridades determinan que existen acciones que perjudican al comercio estadounidense, Washington podría imponer medidas como aranceles u otras restricciones comerciales.
La Cámara de Comercio de Estados Unidos ante la Unión Europea (AmCham EU) manifestó en un comunicado su preocupación por la «continua incertidumbre» en el entorno comercial y alertó de que la investigación «forma parte de un intento más amplio por estabilizar el sistema arancelario estadounidense» tras la sentencia del Tribunal Supremo que anula los aranceles generales impuestos por el presidente Donald Trump.
«¿Quién puede garantizar que el resultado final no supondrá aranceles aún más elevados para la UE?», se preguntó en redes sociales el presidente de la Comisión de Comercio Internacional de la Eurocámara, Bernd Lange, quien agregó que «veremos a dónde conducen las investigaciones, pero cualquier cosa que se aleje en esencia del acuerdo (UE-Estados Unidos) de Turnberry no será aceptable».































