Berlín.- El canciller alemán, Friedrich Merz, instó este lunes en Hamburgo a desbloquear el potencial de las naciones del mar del Norte, a través de una mayor cooperación, en un contexto internacional de amenazas híbridas y presión para los países norteños de Europa, en la tercera Cumbre del mar del Norte.
«Hoy nos hemos reunido para desbloquear el potencial del mar del Norte», dijo el canciller en la sede de la Cámara de Comercio de Hamburgo, en el norte de Alemania, en presencia de representantes de diez naciones de la ribera del mar del Norte, la Comisión Europea y de la OTAN.
«El mar del norte es un ambiente duro pero alberga al mismo tiempo oportunidades», explicó el jefe del Gobierno germano, deseoso de que a cita de Hamburgo, a la que también asisten líderes y ministros de Reino Unido, Francia, Dinamarca, Irlanda, Noruega, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo e Islandia, contribuya a poner las bases de una Europa más resiliente.
«No es cuestión sólo de construir más turbinas eólicas en el norte de Europa», sino de dejar «las bases para un acceso energético seguro, viable, sostenible que haga aumentar la resiliencia de nuestras industrias y de Europa en general», afirmó Merz,
«La tarea de construir una Europa segura y competitiva nunca fue tan importante como estos días», indicó el canciller alemán, que describió a una Europa que asume «desafíos críticos» en «materia de seguridad».
«Europa está ante desafíos críticos en materia de seguridad y para su economía y la existencia de nuestro modo de vida está en juego», subrayó Merz al aludir como, también en el mar del Norte, los países son objeto de cada vez más «ataques híbridos».
La tercera Cumbre del Mar del Norte que acoge Hamburgo inicialmente tenía una dimensión de carácter económico y energético, pues originalmente el foco estaba puesto en la cooperación internacional para el desarrollo de la energía eólica mar adentro o de infraestructuras de hidrógeno, pero se ha convertido este año en una cita de relevancia geopolítica.
Esto se debe, entre otras cosas, a la reciente presión que ha ejercido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para hacerse con el control de Groenlandia por motivos de seguridad nacional, algo a lo que acabó renunciando el jefe de Estado tras logar en el Foro Económico de Davos un preacuerdo con el secretario general de la OTAN, Mar Rutte.




























