Ciudad de México.- En un país donde millones de personas aún no tienen acceso a servicios financieros formales, un nuevo hallazgo pone el foco en una transformación silenciosa: el 69% de los usuarios de Tala en México obtuvieron su primer préstamo digital gracias a esta plataforma.
Tala es un entidad financiera registrada en Condusef, enfocada en liberar el potencial económico mediante acceso a crédito, procesando casi 200 millones en transacciones cada mes.
La inclusión financiera en México es un problema latente; de acuerdo a la última edición de ENIF, sólo el 68% de la población tiene acceso a un producto financiero.
De acuerdo con la plataforma de préstamos, estos números indican que el crédito digital se ha consolidado como un aliado de la población para acceder a herramientas que la banca tradicional no les ha otorgado, lo que refuerza la necesidad de trabajar en productos para este sector de la sociedad.
La cifra se deriva de un estudio realizado en colaboración con 60 Decibels, firma global especializada en medición de impacto social. El informe revela que la inclusión financiera no solo significa dar acceso a productos financieros, sino ofrecer soluciones relevantes, oportunas, adaptadas a realidades complejas y siempre acompañadas de educación financiera.
“Un producto financiero sin educación financiera, vuelve más vulnerable a la población, incluso desde los términos y condiciones, nuestros usuarios reportan que esta claridad los impulsa a acceder a préstamos con más seguridad” comenta David Lask, Director General de Tala México.
Los hallazgos del estudio muestran que Tala no solo presta dinero; está llegando a comunidades desatendidas: 43% de sus usuarios forman parte del 60% con menos recursos en el país. El crédito digital, señalan los resultados de la encuesta, está ayudando a estos usuarios a cubrir necesidades básicas que van desde alimentación y salud hasta emergencias familiares.
Sumado a lo anterior, solo el 27% de sus usuarios lo destinó a fines empresariales y de emprendimiento. Pero quienes lo hicieron reportan resultados contundentes: 84% utilizaron el capital para comprar productos y mejorar el inventario del negocio; 8 de cada 10 vieron mejorar sus ingresos y la salud de su negocio, mientras que el 68% dijo tener una mejor perspectiva de futuro.
El efecto no se limita al ámbito económico. Uno de los hallazgos más poderosos del estudio es que el crédito otorgado también ha fortalecido la confianza y la capacidad de decisión. El 66% asegura sentirse más seguro gestionando su dinero; mientras más de la mitad reportó una mejora en su resiliencia financiera.
Cuando se habla de finanzas, es relevante mencionar el impacto emocional que puede tener una herramienta financiera bien diseñada. En este caso, los datos son claros: el 60% de los usuarios reportó una reducción importante del estrés financiero, y 3 de cada 5 dijeron haber mejorado su calidad de vida en general.
Y aunque algunos admiten que el pago de los préstamos puede ser una carga —el 35% así lo expresa— también afirman que el hecho de realizar sus pagos en tiempo y forma no puso en riesgo su estabilidad económica ni su capacidad de comprar insumos básicos y alimentos para sus familias. En otras palabras, están logrando cumplir con sus obligaciones sin comprometer su bienestar.
«Este estudio no retrata a un usuario promedio. Retrata a personas que han sido tradicionalmente invisibles para el sistema financiero, y que hoy no solo están accediendo a crédito, sino desarrollando habilidades, mejorando su calidad de vida y ganando control sobre sus decisiones económicas. Personas que, por primera vez, están siendo tomadas en cuenta no como clientes, sino como ciudadanos con potencial», concluye David Lask.

























