Dublín.- La aerolínea de bajo coste irlandesa Ryanair ha afirmado que es “inevitable” que la compañía continúe con los recortes en su actividad de los aeropuertos regionales de España por las “elevadas” tasas aeroportuarias impuestas por Aena, que les resta competitividad.
El consejero delegado del grupo, Michael O’Leary, ha criticado al gestor aeroportuario por gastar miles de millones en instalaciones que las aerolíneas no necesitan y aplicar las mismas tasas en aeropuertos grandes como Madrid y pequeños como Santiago de Compostela, lo que les llevará a reducir su capacidad en estos e incluso a cerrar alguna de sus bases, aunque aún no se han decidido cuáles.
Este verano la compañía suprimió 800.000 plazas a o desde España, sobre todo en aeropuertos regionales, y dejó de operar en los de Jerez y Valladolid, decisión que provocó un duro cruce de acusaciones entre Wilson y el presidente de Aena, Maurici Lucena.
Durante un encuentro con prensa en sus instalaciones, O´Leary ha recalcado que han entregado hasta en dos ocasiones un plan de expansión al Gobierno, en el que aseguran un crecimiento del 50 % del tráfico de la aerolínea en España en un plazo de siete años, aunque ha lamentado que en ninguna ocasión ha obtenido respuesta.
En la misma línea, el consejero delegado de Ryanair, Eddie Wilson, ha recordado que están a la espera de la entrega de 300 Boeing 737 MAX-10, que empezarán a recibir a partir de 2027, y se ha preguntado: “¿Cuántos de esos aviones quiere España? Si el crecimiento no se dirige allí, se irá hacia otros lugares”.
Wilson ha apuntado que este no es un problema local, sino nacional, ya que España no compite entre sus distintos aeropuertos, sino con los de otros países, pero ha explicado que “cuando formas un monopolio (refiriéndose a Aena), solo fijas los precios y ya está”.
Sobre el enfrentamiento con el Ministerio de Consumo por el equipaje de mano, O’Leary ha calificado al ministro, Pablo Bustinduy, de “payaso” por intentar aplicar “una ley de Franco de 1960 que permitía el equipaje gratuito”, y se siente confiado en que la multa impuesta el pasado noviembre por el ministerio por el cobro del equipaje de mano por valor de 107 millones de euros quede anulada.
El directivo de la compañía ha defendido que las actuaciones de Consumo son contrarias a la legislación europea, y ha enfatizado que las aerolíneas son libres de fijar sus políticas y precios sin interferencia de los gobiernos nacionales. “España tiene que cumplir la ley. Acabarán perdiendo”, ha garantizado.
Pese a las críticas, la compañía defiende su papel en España, país en el que afirman dar empleo a 10.000 trabajadores y en el que próximamente prevén abrir un centro de entrenamiento para pilotos con una inversión de más de 100 millones de euros.
El jefe comercial de la aerolínea, Jason McGuinness, ha planteado que, si las administraciones cooperasen con la compañía, Ryanair podría abrir hasta 5 nuevas bases en territorio nacional (Gran Canaria, Fuerteventura, Reus, Menorca y Santander), volver a operar en Jerez y Valladolid, y crear 1.000 puestos de trabajo adicionales.
A nivel global, Ryanair se marca como objetivo llegar a los 300 millones de pasajeros trasportados en 2034, en comparación con los 200 millones que viajaron con ellos a cierre del pasado año fiscal.




























