Nueva York.- Los principales índices de Wall Street rondaban máximos históricos el lunes, mientras los inversores sopesan la última apuesta de Nvidia por la inteligencia artificial frente al creciente escepticismo sobre la posibilidad de que se alcance pronto un acuerdo para poner fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán, que ya dura tres meses.
Nvidia subía un 4% tras presentar un nuevo chip que integra capacidades de IA directamente en computadores portátiles y de escritorio. El chip es el resultado de una colaboración de tres años con Microsoft para “reinventar el PC” de cara a la era de la IA, dijo el presidente ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang.
Las acciones de Microsoft ganaban un 2.5%, mientras que el índice tecnológico del S&P 500 avanzaba un 1.5%.
La reacción de las acciones de semiconductores era mixta. Qualcomm se desplomaba un 6%, mientras que los fabricantes de chips para PC AMD e Intel caían un 3.1% y un 4.4%, respectivamente. Micron trepaba un 5.7%, a 1,022 dólares, superando la barrera de los 1,000 dólares por primera vez. Sus acciones se dispararon casi un 90% en mayo.
El ambiente, sin embargo, era sombrío, con los precios del petróleo escalando un 5% luego de que la agencia de noticias Tasnim informara de que el equipo negociador de Irán estaba suspendiendo las conversaciones con Estados Unidos por los ataques en Líbano.
Nueve de los 11 sectores principales del S&P 500 se encontraban en números rojos, con el sector de consumo discrecional a la cabeza de las caídas, con un descenso del 2%.
El Promedio Industrial Dow Jones perdía 177 puntos, o un 0.35%, a 50,855.46 unidades; el índice S&P 500 subía 1.82 puntos, o un 0.02%, a 7,581.88 unidades; y el Nasdaq Composite ganaba 39.52 puntos, o un 0.15%, a 27,012.14 unidades.
Los principales índices de Wall Street cerraron mayo en máximos históricos, impulsados por las esperanzas de un eventual fin de la guerra y unos resultados espectaculares en el primer trimestre. El optimismo en torno a la IA ha contribuido a impulsar la bolsa estadounidense, pero persisten las preocupaciones sobre el impacto económico de las hostilidades.































