- A chingadazos “Alito” quiere ganar el liderazgo total opositor
- Moreno Cárdenas busca arrebatarle la retórica reaccionaria a Lily Téllez
- Ni la derecha, muy fragmentada, quiere al senador
Juan Barrera Barrera
Hay amplia coincidencia en que la oposición se encuentra en una situación entre desconcertada, desorientada, confundida, sin rumbo inmediato claro y desprovista de proyecto. Todos esos factores la están llevando por los caminos menos deseados para un partido político que busca hacerse del poder político del Estado: la desesperación que empuja a ese conglomerado opositor a insistir en las campañas de odio y a profundizarlas.
Uno de los principales exponentes que ha estado exhibiendo una desesperación incontrolable, aunque no solo él (podríamos mencionar a los senadores Lily Téllez o a Gerardo Fernández Noroña), es sin lugar a duda es Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI.
El pudiente ex gobernador de Campeche continuamente recurre a la violencia verbal, sobre mentiras construye narrativas difamatorias, de odio sin contención. Pero no solo eso, refuerza esa iniciativa con la violencia física. La agresión contra Fernández Noroña la semana pasada en el recinto del Senado fue una señal muy clara de querer infundir miedo a sus competidores políticos y advertencias al gobierno morenista de “No les tenemos miedo” es un mensaje de que los enfrentará con más violencia.
El reaccionario “Alito” y su intento por desplazar al PAN
Previo a la sesión en el Senado de la semana pasada cuando Alejandro Moreno Cárdenas agredió físicamente a Fernández Noroña, las filas del PRI habían sufrido una baja más, la del senador Héctor Camarillo, que decidió transitar hacia la formación naranja del estado de Puebla, dejando más raquítico a su antiguo partido, que bajó al quinto lugar en ese órgano legislativo.
“Alito” Moreno y su grupo de porros no tienen quién lo apoye. Dicen sus malquerientes políticos que anda desesperado por librar la posibilidad real de que sea sometido a juicio político, tiene evidencias de sobra en su contra. Es posible que detrás del comportamiento bravucón del ex gobernador de Campeche en contra del gobierno del segundo piso de la 4-T esté buscando eco en los partidos opositores en sus diatribas en contra del gobierno al que se refiere como “la más grave amenaza para la paz, la seguridad y la integridad territorial, no solo de nuestra nación, sino de toda la región.
Asegura “Alito” que en México no hay condiciones democráticas, lo dice alguien que está llevado a su partido hacia la extinción, ha perdido elección tras elección, ha reformado los estatutos del PRI para alargar no solo su presidencia, sino para hacerse de poderes extraordinarios y ha expulsado, sin motivo, a los priístas más críticos de su antidemocrático liderazgo.
Al día siguiente de su agresión a Fernández Noroña y a su asesor, “Alito” se sintió tan empoderado de tal suerte que se atrevió a tomar calles de insurgentes y reforma con un puñado de leales tricolores y llamó a los demás partidos a formar un bloque opositor, contradictoriamente en sus spots el campechano asegura que el PRI es la única oposición en México. Acaso el senador quiere desplazar a la derecha tradicional panista.
El senador peleonero tampoco tuvo oídos opositores antimorenistas que lo escucharán. Solamente Movimiento Ciudadano rechazó públicamente el llamado que hizo el priísta para formar ese bloque con un tono de color reaccionario. Posiblemente Moreno Cárdenas esté entrando ya en una fase de aislamiento político.
En la marcha del domingo de otra fracción de la derecha encabezada por la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, no acudió “Alito”, pero sí viejos aliados que ahora lo quieren de lejos. Estuvo el ex líder y financista de la oposición, el empresario Claudio X. González y su ex candidata, Xóchitl Gálvez.
“Alito” Moreno busca en Lily Téllez tablita de salvación
Fue a Washington en busca de cobijo político, con su estrategia de mentiras quiso engañar a las autoridades estadounidenses para que le den ese estatus de perseguido político, pero no encontró eco a sus suplicas personales. Al igual que Lilly Téllez, Moreno Cárdenas intentan sacar provecho del ambiente hostil de la Casa Blanca hacia el gobierno mexicano y los mexicanos. En su esfuerzo de convertirse en serviles a la ideología ultraderechista de Donald Trump, lo único que han logrado es el rechazo nacional y el calificativo de vendepatrias.
En particular el dirigente nacional del PRI anda en busca de favores del PAN exhibiendo actitudes reaccionarias en sintonía con Lily Téllez. Uno de los argumentos que esgrimió para justificar la agresión al presidente de la Cámara de Senadores, la semana pasada, fue la defensa que hizo de los presuntos ataques de Fernández Noroña a la conservadora panista, la más radical antimorenista, por los señalamientos de vendepatrias.
Moreno Cárdenas, Lily Téllez y demás reaccionarios esperaban que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, del ala dura del gobierno trumpista, llegará con una posición más soberbia y con un portafolios repleto de acusaciones para dañar la imagen y popularidad de la presidenta Sheinbaum Pardo. Lástima, porque el encuentro del martes fue más terso de lo que se esperaba.
Alejando Moreno roba retórica reaccionaria al PAN
Sus declaraciones de la senadora Téllez a la estadounidense cadena conservadora Fox News, previo a la reunión con Sheinbaum-Rubio, en las que solicitó el apoyo de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, han provocado controversia a nivel nacional, repudio y rechazo unánimes en las filas del movimiento guinda y otros sectores del espectro social y político.
Alejandro Moreno, utiliza a la figura rijosa de la senadora como pretexto de la defensa de las mujeres para acusar, con falsos argumentos, al gobierno de la 4-T. No solo eso, sino que el campechano quiere arrebatar la agenda reaccionaria a la ultraderecha. Sus declaraciones son francamente delirantes: “Razones del más alto interés regional nos apremian para alertar a la comunidad internacional de la amenaza narcoterrorista que se cierne en toda América. Morena no es un partido,
El senador Moreno no sabe que la sociedad mexicana históricamente tiende a rechazar pensamientos e ideologías, de partidos políticos y líderes, ultra reaccionarias. Moreno como Téllez equivocaron su estrategia de combate al gobierno de la 4-T, sustentada en el intervencionismo estadounidense, no para acabar con los cárteles de las drogas, sino para minar el poder popular de una gobernante y su gobierno. Los senadores se han ganado a pulso los señalamientos de vendepatrias que en otras etapas de la historia nacional han sido derrotados.




























