Política Global

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  • Envalentonado y sin freno, Netanyahu bombardea Qatar
  • La agresividad de Tel Aviv y Moscú miden reacciones de occidente
  • España toma la iniciativa en Europa contra el genocidio judío

Juan Barrera Barrera

Benjamín Netanyahu y Vladimir Putin, dos de los líderes mundiales pertenecientes al grupo de los duros, confirmaron esta semana sus objetivos de ganar sí o sí las guerras que tienen al mundo en vilo y que el asunto de las negociaciones para un alto el fuego en la Franja de Gaza, o iniciar negociaciones con Ucrania para alcanzar una paz duradera, es mero discurso demagógico.

El martes Israel cometió una violación flagrante a la soberanía de Qatar, al bombardear un edificio en donde se encontraban altos dirigentes de Hamás. En el atentado murieron nueve personas, pero ninguna del grupo de negociadores palestinos que era el objetivo.

Un día después, Vladimir Putin, sube la apuesta militarista y viola territorio de Polonia. Fuerzas de la OTAN, Polonia pertenece a la alianza, derribaron varios drones rusos durante un ataque a Ucrania, y elevó las tensiones en esa zona geoestratégica para los dos bloques.

Las acciones bélicas de Putin y Netanyahu tienen un gran significado negativo para el liderazgo mundial de Donald Trump que no ha podido cumplir con su promesa de terminar con las guerras de Ucrania y la de Gaza. Los líderes ultras ponen en extremo a prueba la paciencia, capacidad y fuerza del republicano para imponer su política internacional. Mientras los problemas domésticos abruman al huésped de la Casa Blanca.

su imagen de líder del club de hombres fuertes al que también pertenecen el presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dos mandatarios decididos estos días a poner a prueba la paciencia del republicano.

Israel desafía a la región con el ataque a Qatar

Las consecuencias humanitarias de los bombardeos judíos sobre la población palestina en ese territorio han sido devastadoras y las negociaciones para un alto el fuego que permita el tránsito de ayuda humanitaria para detener la hambruna de los gazatíes se desvanece con el irracional ataque del gobierno ultraderechista de Netanyahu a Qatar en donde se negociaba la última propuesta de Donald Trump para un cese de hostilidades.

Para los altos mandos de Qatar, país que ha actuado de mediador en el conflicto Hamás-Israel desde que inició, el gobierno sionista ha sepultado toda esperanza para llegar a un acuerdo que ponga un alto al inaudito genocidio israelí contra los palestinos de Gaza. Sin embargo, es de resaltar la actitud razonable del gobierno de Doha de continuar en su rol diplomático de país mediador.

Israel no quiere la paz. Netanyahu y su equipo de sionistas ultra reaccionarios continuamente entorpecen toda iniciativa que lleve a lograr acuerdos y se da el lujo de desafiar a la comunidad internacional. El gobernante israelí está envalentonado porque no hay autoridad o país alguno que le pueda poner un alto. A pesar de que Qatar es un aliado importante de Estados Unidos, ahí se encuentra su base militar más poderosa de la zona, aun así, Netanyahu apostó por el desafío.

El gobernante israelí se jacta de su acción violatoria de la soberanía de Qatar y sin ambages asume toda la responsabilidad del ataque a Doha, solo le faltó presumir que lo mismo hizo contra Yemen casi a la par. La reacción del gobierno de Donald Trump fue muy tibia y hasta complaciente con su aliado sionista. Su oficina de prensa se limitó a informar que el mandatario “no comparte el ataque israelí”.

La respuesta de Trump es parte de un juego tramposo porque decir que “no comparte el ataque israelí” es una posición hipócrita, pues sigue apoyando al régimen y la devastación de Gaza por parte de Israel. El alineamiento del ultraderechista republicano con Netanyahu volvió a relucir por su respuesta del gobierno español al genocidio de Israel.

La Casa Blanca ha protestado por la medida del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez que impide el suministro de material de guerra a Israel por suelo español, incluidas armas y combustibles. El gobierno ibérico anunció este martes un decreto de nueves medidas para “aumentar la presión” sobre Netanyahu.

Las acciones del gobierno socialista español contra la política expansionista y genocida del régimen israelí contrastan con la pasividad de los líderes de la Unión Europea. En su informe del martes sobre el Estado de la Unión, Úrsula Von der Leyen, propuso, entre otras medidas, la suspensión comercial parcial con Israel, pero evita utilizar la palabra genocidio porque todavía no lo “oficializa” el Tribunal Internacional de Justicia que investiga los sucesos en Gaza.

Es muy difícil llegar a consensos entre los países asociados por las diferentes posiciones como la del gobierno derechista de Alemania que se opone a cualquier sanción contra Israel. El conservador Partido Popular se opone a la utilización de la palabra genocidio para referirse a las atrocidades contra la población civil en la franja de Gaza, en donde a diario se violan los derechos humanos, se asesinan a niñas y niños inocentes, se bombardean hospitales y escuelas, un cuadro catastrófico que ha conmocionado a la humanidad.

Reconocer al Estado Palestino, un triunfo político y moral

Israel seguirá trasgrediendo las normas internacionales y cometiendo genocidio si el concierto de las naciones no actúa de manera firme y decidida, aplicando sanciones coordinadas que realmente minen el poder económico y militar sionista. Algunos países europeos anunciaron que este mes, durante el periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, reconocerían la existencia del Estado Palestino. Cinco países Francia, Canadá, Australia, Malta y Gran Bretaña, están dispuestos a dar un paso importante en el ámbito diplomático global. Finlandia, Portugal y Nueva Zelandia han visto con buenos ojos la iniciativa.

Actualmente, a partir de marzo de 2025, el Estado Palestino es reconocido como un estado soberano por 147 de los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas. Pero desde 2012 Palestina ha sido un Estado Observador, no como miembro de la Asamblea General. No obstante, el reconocimiento a la existencia de dos Estados (Palestina e Israel) será apenas un triunfo simbólico, moral y política para los palestinos, según especialistas en el tema, pero si es un duro golpe para el régimen sionista.