Política Global

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  • Rechazo total a Netanyahu y Trump en la ONU
  • Donald dice a Israel que no permitirá la anexión de Cisjordania
  • La solución final de Netanyahu para los palestinos

Juan Barrera Barrera

En la reciente 80ª Asamblea General de Las Naciones Unidas, se dilucidó la existencia de dos bloques globales: la corriente de la reacción integrada por el presidente Donald Trump y Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. Ambos responsables directos del genocidio judío en contra de la población palestina; el otro bloque lo integran los países del resto del mundo: 142 países han expresado el reconocimiento a la existencia de dos estados: Palestina e Israel.

Este martes, después de seis años, el presidente republicano volvió al máximo foro mundial con un discurso incendiario acusando a la ONU de ser un ente que no sirve para lo que fue creado. Como parte de sus autoelogios, faltaba más, presumió, falsamente, que en lo que va de su administración, ocho meses, ha sofocado siete guerras, sin el apoyo de ese organismo (en realidad se refiere a “treguas” alcanzadas entre Camboya y Tailandia; Kosovo y Serbia; República Democrática del Congo y Ruanda; Paquistán y la India, Israel e Irán; Egipto y Etiopia; y Armenia y Azerbaiyán).

Nada nuevo en el discurso narcisista de Trump

Trump aprovechó su participación para difundir un discurso de autoelogios, atrabiliario, violento, contradictorio. Cargó contra sus antiguos aliados europeos a quienes advirtió que se están “yendo al infierno” a causa de la inmigración ilegal, y contra la ONU a la que acusó de ser cómplice del fenómeno, por ello exhortó a Europa a “poner fin al fallido experimento de las fronteras abiertas”.

“Durante mi primer mandato hubo paz y prosperidad en el mundo. Desde entonces las armas de guerra han destruido la paz que yo creé en dos continentes” afirmó el nada modesto Donald Trump. Pero muchos se preguntan qué porcentaje del contenido de su retórica expuesta en las Naciones Unidas es verdad y cuánto es mentira. Definitivamente no pasaría la prueba de la honestidad.

Hoy Donald Trump es en cómplice de genocidio en contra de la población palestina de Gaza que está llevando a cabo con toda impunidad el régimen ultraderechista de Benjamín Netanyahu. El mundo ha reconocido, tardíamente, esa atrocidad contra la humanidad, salvo las dos cabezas de la reacción internacional que fincan su poder en el uso de las armas y de los aranceles.

Estados Unidos como integrante del Consejo de Seguridad, todo el tiempo se ha opuesto a la condena contra el Estado israelí por los ataques devastadores contra la población civil de la Franja de Gaza. Desde que inició la avanzada bélica, el gobierno de Tel Aviv ha asesinado a casi 70 mil palestinos en Gaza, de los cuales la mitad son niño y mujeres, sin contar aquellas personas herida. Rechazan tajantemente la propuesta de Francia y Arabia Saudí de cese al fuego presentada por Emmanuel Macron y suscrita por 142 países, que tiene como objetivo avanzar en la solución de dos estados.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterrez, ha advertido que los principios de las UN están siendo puestos a prueba, “los pilares de la paz y el progreso tambalean bajo el peso de la impunidad, la desigualdad y la indiferencia. Palabras que sonaron fuerte en los oídos de Trump y Netanyahu, quienes viven una borrachera de poder incontenible, el derecho internacional y de convivencia global, son para ellos letra muerta.

¿No permitirá Trump que Israel se anexe Cisjordania?

¿Quién o quiénes están poniendo a prueba a la ONU? No es muy difícil la respuesta. Están a la vista: Estados Unidos y su aliado Israel. A Donald Trump le estorban los organismos multilaterales para imponer su modelo de economía global de forma unilateral, en donde prevalezca la supremacía de su país.

“En tan solo ocho meses de mi mandato somos el país más fuerte y ninguno se nos acerca, con la economía y la fuerza armada más fuerte que cualquier otra nación en la tierra. Es la era dorada de Estados Unidos”. Como es natural en su retórica, el magnate ultraderechista se desbordó en autoelogios, por su gestión al frente de la Casa Blanca.

Donald Trump ha llamado la atención de la comunidad internacional con una declaración inesperada de que no permitirá que Israel, su principal aliado en el mundo, se anexe Cisjordania “No, no lo permitiré. No va a suceder. Ya basta. Es hora de Parar”. Pero ¿Quién le cree a Trump? La hipocresía del líder del movimiento supremacista MAGA no tiene límites.

La afirmación trumpista de detener el expansionismo judío mueve más al escepticismo que a la credibilidad. No hay que perder de vista que Donald Trump es un personaje mentiroso y marrullero. Un día dice una cosa y al otro cambia radicalmente de opinión.

La solución final de Netanyahu sobre los palestinos

Es una realidad que Trump y su aliado Netanyahu se están quedando solos. Este viernes, al iniciar su participación en el 80ª foro de las Naciones Unidas, la gran mayoría de las delegaciones le hicieron el vacío al cuestionado líder israelí al abandonar el pleno (el gobierno estadounidense veto al presidente de la autoridad palestina, Mahmmud Abbas), quien fue a Nueva York a reiterar su política genocida.

El ultraderechista Netanyahu, quien mandó colocar altavoces en la Franja de Gaza para que todos escucharan su discurso, aseveró que aún no han terminado con la organización terrorista Hamas y por ello quieren terminar la tarea lo más rápido posible y liberar a los rehenes.

Tal vez Netanyahu tiene un plan similar a “la solución final al problema judío” de los nazis que consistió en el asesinato masivo, deliberado y sistemático de los judíos, un componente fundamental para entender el Holocausto de 1933-1945. El primer ministro israelí seguirá avanzando sobre la población civil palestina hasta anexarse la Franja de Gaza y después no habrá quién lo detenga, a menos que la comunidad internacional actúe consistentemente a través de los mecanismos regionales y multilaterales.