Política Global

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  • ¿Recibió Peña Nieto 25 mmd por dejar espiar?
  • Gertz Manero simula con carpetas de investigación

Juan Barrera Barrera

En días pasados el diario israelí The Marker dio a conocer la trama de corrupción por el presunto cobro de sobornos millonarios por parte del ex presidente Enrique Peña Nieto de la empresa del software malware Pegasus, que fue utilizado para el espionaje político.

Con base en la información de la publicación, 25 millones de dólares habrían sido entregados al ex mandatario por los empresarios Uri Emmanuel Ansbacher y Avishai Samuel Neriah, intermediarios de la empresa NSO Group, propietaria del software maligno y en las que estarían involucradas varias empresas “fantasma”.

La trama salió a la luz pública luego de que los empresarios entraron en un pleito legal que se dirime en los tribunales judíos por las ganancias obtenidas de los presuntos negocios ilícitos con el gobierno mexicano. El acuerdo fue abrirles las puertas del espionaje político en México, mediante contratos millonarios con dependencias estratégicas como la Secretaría de la Defensa Nacional, la Procuraduría General de la República, Gobernación y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Espiaban a periodistas, a defensores de derechos humanos…

El programa fue oficialmente adquirido para realizar labores de inteligencia y combate a las organizaciones criminales, pero también se utilizó para espiar ilegalmente, desde 2017, a periodistas, defensores de derechos humanos, activistas y políticos opositores al gobierno. La lista de víctimas alcanzó al menos la cifra de mil 500 personas.

Enrique Peña Nieto, por supuesto, asegura no haber recibió sobornos. Dijo lamentar encontrarse con notas que, sin el mínimo rigor periodístico, hacen afirmaciones a la ligera y dolosamente. En entrevistas en diversos medios de comunicación, el ex mandatario priísta luego de rechazar que se haya involucrado en la asignación de contratos con ningún proveedor, afirmó que tampoco conoce a ninguno de los dos empresarios que dicen haber realizado el pago de los 25 millones de dólares a cambio de contratos por el software espía.

A pesar de que en los documentos judiciales que se han difundido no se mencionan nombres ni apellidos, todo apunta a la persona de Peña Nieto al que se refieren como “el hombre mayor”, “la personalidad” o “el N”. El ex gobernador del estado de México actualmente vive cómodamente en una zona exclusiva de la ciudad de Madrid, desde que dejó el cargo en 2108. Gran parte de su carrera política ha estado salpicada por escándalos de corrupción.

Lo novedoso de este caso es que la información sobre el espionaje que realizó el gobierno de Peña Nieto y parte del de Andrés Manuel López Obrador, provine directamente de la versión de los dos empresarios involucrados en una disputa legal como proveedores del software. El asunto se ventiló desde el 2023 con la declaración de un testigo de la entonces PGR identificado como “Zeus”, quien trabajaba directamente con Uri Emmanuel Ansbacher, el empresario que vendió Pegasus al gobierno mexicano. El software se infiltra en los teléfonos inteligentes para monitorear la vida de una persona por medio de su celular.

EPN acumula carpetas de investigación y cero resultados

A pesar de que el tema fue ampliamente difundido por la prensa que realizó un gran trabajo de investigación, a diferencia de la PGR, las investigaciones no avanzaron. El caso quedó congelado por falta de pruebas, hasta la semana pasada. Acaso no se avanzó en las indagatorias porqué se trataba de Peña Nieto del que presumiblemente tenía un acuerdo con López Obrador para no ser tocado a cambio de no meter mano en las elecciones de 2018, a pesar de que AMLO basó su campaña en el combate frontal a la corrupción.

Alejandro Gertz Manero, fiscal general de la República, anunció este martes la apertura de una carpeta de investigación para esclarecer el presunto cobro de sobornos millonarios de Peña Nieto por parte de los proveedores de Pegasus. En 2022 la FGR integró tres carpetas contra el mismo EPN por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito, entre otros. Pero no pasó nada por carencia de pruebas. Al político mexiquense no se le ha molestado, sigue gozando de plena impunidad, en tiempos de la 4-T.

Hasta ahora el discurso de investigar casos de corrupción morenista ha quedado solo en palabras huecas. López Obrador no se atrevió a actuar en contra de EPN a quien le reconoció no haberse metido en los comicios del 2018 y terminó por exonerarlo de toda culpabilidad cuando dijo que solo le interesaba lo que sucediera a partir de ese año: en pocas palabras borrón y cuenta nueva, para qué un pacto de impunidad.

Menudo problema tiene ante sí la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Ella si tiene un pacto, no escrito, con López Obrador, su mentor político, a quien le guarda un respeto irrestricto. En caso de que sigan fluyendo datos comprobatorios de delitos relacionados con ex presidente Enrique Peña, ¿la mandataria estaría dispuesta a dar su opinión aprobatoria para que sea investigado el ex presidente? Pero también la indagatoria alcanzaría a la administración de López Obrador, en particular al ejército, uno de los principales soportes del proyecto del primero y segundo piso de la transformación guinda. Todo depende de la información que decida entregar el gobierno de Israel, mientras Gertz Manero seguirá simulando que hace su trabajo y apostando por la impunidad.