Política Global

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  • Impensada intervención militar en México contra criminales,
  • Traslado de delincuentes y drones en cielo nacional, nuevas concesiones
  • Ante la arrogancia supremacista, explorar alternativas

Juan Barrera Barrera

Desde su primer mandato Donald Trump ha estado trazando sus propias realidades, ficticias o reales en las que todos estamos condenados a vivir bajo nuevas reglas dictadas por él. El mundo está mal. El actual no es el mundo adecuado para el beneficio de la raza blanca. Le corresponde al presidente estadounidense, y solo a él, dictaminar las políticas “hermosas” que eleven su imagen de un personaje superior a los demás.

Esa superioridad mental y el poder político real que posee el autoritario naranja los está utilizando de manera efectiva para desbaratar el sistema económico mundial e intervenir diplomática y políticamente en otras naciones (Brasil) o militarmente (Irán). Su presunto combate a las organizaciones que trafican estupefacientes, especialmente el fentanilo, son un mero pretexto para presionar a países como México y amenazarlo con violar su territorio para acabar con las organizaciones terroristas como ha catalogado su gobierno a los cárteles de las drogas.

Inviable acción unilateral miliar contra México

A México lo ha enfocado de manera exclusiva en su mirilla de agravios. Cotidianamente cuestiona, señala, ataca, al gobierno mexicano por el escaso esfuerzo, según él, que hace para combatir a las organizaciones criminales y, al mismo tiempo, la embajada estadounidense reconoce el trabajo colaborativo entre ambos gobiernos en esa tarea común.

Pero una cosa es lo público, porque en privado es en donde se diseñan y deciden las acciones concretas, como la posibilidad de una intervención militar de Estados Unidos en México contra los cárteles de la droga, revelada el viernes pasado por el diario The New York Times. La sola posibilidad de una acción unilateral de esa magnitud ha producido ruido en la relación bilateral. Trump tiene la capacidad para una acción militar unilateral, pero las consecuencias para las relaciones serían catastróficas y pondría en riesgo la cooperación en temas sensibles como la seguridad fronteriza.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha descartado todo tipo de intervención militar y no se cansa de recordarle al republicano que México es un país soberano e independiente, e insiste en que hay colaboración y coordinación en tareas de seguridad. Ante la hostilidad manifiesta de Donald Trump contra México, la mandataria se ha manejado con temperamento e inteligencia, cuidando no caer en provocaciones o confrontaciones declarativas.

Pero ninguna actitud amable o razonable de Sheinbaum Pardo satisface a su homólogo de la Casa Blanca, no obstante, las concesiones que ha cedido. El martes la presidenta “obsequió” otras 26 personas vinculadas a diversos cárteles de la droga al insaciable ultranacionalista, la segunda entrega masiva en seis meses, justo cuando el Departamento de Estado divulgó su “Informe anual sobre derechos humanos” que en el capítulo sobre México establece que la impunidad y las bajas tasas de enjuiciamientos permanecen como problema para todo tipo de crímenes, incluyendo vulneración de las libertades civiles.

La misma dependencia estadounidense le pegó fuerte al sector turístico de nuestro país, al advertir a sus ciudadanos de visitar 31 de 32 estados de la República Mexicana, debido al terrorismo, delincuencia y secuestro. Otro dato viene de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro que sancionó por quinta ocasión a personas y entidades vinculadas a los fraudes de tiempos compartidos relacionados con el CJNG. Washington sigue con lupa los asuntos de las drogas no precisamente con la mejor intención de cooperar bilateralmente en su solución.

Ante la arrogancia trumpista, buscar alternativas de cooperación

Las presiones y acciones del gobierno del arrogante Trump hacen que en ocasiones Sheinbaum y su equipo se hagan bolas. Dijo que la entrega masiva de los elementos no fue a petición de la Casa Blanca, sino una “decisión soberana y por seguridad nacional”, pero el fiscal federal, Alejandro Gertz Manero, y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, tienen otros datos que les permite asegurar que sí se realizó a solicitud del Departamento de Justicia estadounidense.

Más leña al fuego. Desde el miércoles se ha abierto una polémica por el vuelo de un dron estadounidense sobre espacio aéreo en el sur del estado de México, zona en donde tiene presencia la organización criminal “La familia michoacana”. La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que se hizo a solicitud de su gobierno, en el marco de colaboración, porque México no cuenta con ese tipo de equipos.

Ninguna actitud condescendiente, ni concesiones ablandaran la posición intolerante de Donald Trump, solo sirven para incentivar su delirio de grandeza. Ayer el republicano volvió a abrir la boca para auto elogiarse y presumir su presunto plan para acabar con la delincuencia. Aseguró que México y Canadá hacen lo que su administración les dice que hagan, cuando se trata de la seguridad fronteriza.

México y Canadá pueden explorar alternativas de cooperación, lo mismo con la Unión Europea con la que se tiene un acuerdo estratégico. Latinoamérica sigue siendo un territorio que espera por una oportunidad de acercamiento.