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México y el efecto cascada: deuda y el costo real para la economía

Mario Sandoval Chávez

La reciente decisión de S&P Global de cambiar la perspectiva de México de estable a negativa no es un ajuste técnico menor. Es una señal de advertencia estructural.

México mantiene todavía grado de inversión:
BBB en moneda extranjera
BBB+ en moneda local
Pero la calificadora dejó claro que observa:
bajo crecimiento económico
deterioro fiscal
presión financiera de Pemex y CFE
debilidad institucional
incertidumbre política y regulatoria

S&P proyecta:
déficit público cercano a 4.8% del PIB en 2026
deuda pública aproximándose a 54% del PIB hacia 2029. Y eso tiene consecuencias mucho más amplias de lo que parece.

El problema ya no es un sector; es un efecto cascada
México enfrenta simultáneamente:
bajo crecimiento
inversión privada cautelosa
inseguridad persistente
reforma judicial cuestionada
presión de Estados Unidos
deterioro operativo de Pemex y CFE. Cada uno por separado sería manejable.

El problema es que ahora todos convergen.
El efecto cascada financiero ya comenzó. Cuando una calificadora cambia la perspectiva soberana de un país, no afecta únicamente al gobierno federal.

El efecto se transmite hacia:
gobiernos estatales
banca
empresas estratégicas
deuda corporativa
financiamiento privado
costo de fondeo nacional
Gobiernos estatales bajo presión

La revisión negativa sobre México ya comenzó a impactar percepción sobre diversos estados. Especialmente aquellos con:
mayor endeudamiento
debilidad financiera
inseguridad
presión política
dependencia de participaciones federales

El caso de Sinaloa fue particularmente relevante:
S&P Global colocó su calificación en revisión negativa tras los señalamientos y presiones relacionadas con el caso Rocha Moya.

Eso demuestra algo delicado:
el riesgo político y de seguridad ya comienza a trasladarse directamente al riesgo financiero estatal.

El impacto no termina en estados. Cuando el soberano entra en perspectiva negativa:
los bancos enfrentan mayor cautela regulatoria
aumenta el costo de fondeo
las emisiones corporativas se encarecen
sube la percepción de riesgo país

Y eso termina afectando:
empresas industriales
constructoras
compañías energéticas
emisores bursátiles
grupos financieros
La banca entra en modo defensivo
Los bancos empiezan a:
endurecer crédito
reducir exposición de riesgo
elevar tasas
privilegiar clientes corporativos grandes
limitar crédito productivo PyME

El problema es que:
el crédito es el sistema circulatorio de la economía.
Cuando el dinero se vuelve más caro y selectivo:
se desacelera inversión
baja expansión empresarial
cae consumo
aumenta cautela económica

SOFOM y financieras: mayor presión. Las SOFOM enfrentan doble presión:
fondeo más caro
mayor cautela de inversionistas institucionales
Además:
más supervisión
mayores exigencias PLD
dificultades bancarias para apertura y mantenimiento de cuentas

Pemex: símbolo de la contradicción mexicana. Petróleos Mexicanos reportó pérdidas trimestrales cercanas a:
2,624 millones de dólares
La deuda ronda:
79 mil millones de dólares
Aunque disminuyó parcialmente, gran parte fue gracias a apoyo fiscal federal y no por mejora operativa estructural.
Al mismo tiempo:
derrames
incendios
accidentes mortales
baja producción
conflictos internos
marcaron la gestión de Víctor Rodríguez Padilla.
La salida del director general agrava la percepción.

La salida tras apenas poco más de un año transmite:
mala selección inicial
falta de continuidad
debilidad operativa
centralización política.
Y el relevo vuelve a abrir el mismo debate:
¿los puestos estratégicos responden a experiencia técnica comprobada o a cercanía política?

CFE tampoco escapa. Comisión Federal de Electricidad registró pérdida trimestral de:
402 millones de pesos
Sigue dependiendo fuertemente de:
subsidios
transferencias
apoyo fiscal indirecto
La presión de Estados Unidos

A esto se suma:
presión T-MEC
seguridad
migración
lavado de dinero
narcotráfico. Con Donald Trump endureciendo discurso rumbo a elecciones intermedias de 2026.

La reforma judicial tampoco ayuda. Mientras el país enfrenta estos desafíos, la reforma judicial sigue generando dudas.
Ahora incluso el propio Instituto Nacional Electoral pidió aplazar la elección judicial a 2028 para evitar un “colapso” operativo.
Eso confirma algo delicado:
el sistema no logra transmitir certeza técnica ni operativa. El verdadero problema: confianza

El gobierno puede sostener diariamente narrativa optimista.
Pero el mercado observa:
crecimiento bajo
deterioro operativo
incertidumbre regulatoria
debilidad institucional
lentitud judicial

Y el capital no invierte con discursos.
Invierte con:
estabilidad
reglas claras
seguridad jurídica
capacidad técnica

¿Cómo afecta esto al ciudadano común?
Aquí está la parte más importante.
Porque el deterioro macroeconómico termina llegando a la vida diaria.
El asalariado
El trabajador formal enfrenta:
menor crecimiento salarial real
inflación persistente
menor contratación formal
mayor presión en costo de vida
La mujer y el hombre de a pie
El ciudadano promedio lo percibe en:
alimentos más caros
gasolina más cara
créditos más caros
servicios financieros más costosos
El pequeño productor
Enfrenta:
fertilizantes caros
tasas elevadas
menor acceso a crédito
inseguridad regional
El emprendedor
Necesita:
crédito
energía
estabilidad
certeza jurídica
Cuando el riesgo país sube:
el dinero se encarece
la inversión se retrasa
el consumo se desacelera
El informal
El sector informal también resiente:
menor flujo económico
menor consumo
caída en liquidez diaria

El gran riesgo para 2026 y 2027. México todavía conserva:
grado de inversión
potencial industrial
nearshoring
mercado interno importante

Pero empieza a perder algo fundamental:
confianza estructural.

El problema de México ya no es solamente económico.
Es institucional y sistémico.
La combinación de:
bajo crecimiento
deterioro operativo de Pemex y CFE
incertidumbre judicial
presión internacional
decisiones percibidas como políticas
genera un efecto cascada que termina impactando:
gobiernos estatales
bancos
empresas privadas
crédito
inversión
empleo
consumo

La economía no colapsa de golpe; se desgasta gradualmente cuando la confianza comienza a erosionarse.
Y cuando el riesgo soberano empieza a trasladarse a estados, bancos y empresas, el problema deja de ser financiero y se vuelve estructural para toda la economía.
Porque al final, el costo del deterioro institucional siempre termina pagándolo la sociedad completa.

CEO FISAN SOFOM ENR
Banquero y abogado especializado en recuperación de activos financieros, con más de 30 años de experiencia profesional a nivel directivo.